LAS DIFICULTADES

1° — “El Pecado Original es oscuro pero suprimido él se vuelve todo lo demás oscuro” (Pascal)

¿Por qué tengo que pagar yo el delito de un lejanísimo tatarabuelísimo mío? Es injusto, se objeta, y es una dificultad realmente.

Respóndase: Dios no fue injusto con Adán pues le había puesto un precepto con la promesa del castigo si no lo cumplían. El castigo fue quitarles los dones gratuítos que les había otorgado, a saber: la Justicia Original, la Integridad Corporal y la Comunicación íntima con El.

En una palabra: “la Elevación Sobrenatural”. Elevó a la naturaleza humana a un plano que no le tocaba de suyo, como un don gratuito. Ahora se nos devuelve uno de los dones: la gracia. Pero no la Integridad Corporal. Quedaron las enfermedades, quedó la muerte, quedaron los demás males. Ya veremos por qué.

La natura humana puede hallarse en 5 estadios diferentes:

1° Natural,

2° Elevada y no caída,

3° Elevada y caída,

4° Caída y no redimida y

5° Caída y redimida.

Dios podría habernos creado en estado natural. Con naturaleza elevada y no caída estuvieron nuestros primeros padres en el Paraíso no sabemos por cuánto tiempo. Elevada y caída es nuestra condición actual. Hay dos estados en los cuales el hombre nunca ha existido que son irreales: el natural y con su naturaleza caída y no redimida. Los otros tres son reales. Dios, en el mismo momento de castigar a Adán y Eva les prometió la Redención y la esperanza en esa Redención se mantuvo en el pueblo judío; la fidelidad a Dios, la fidelidad a la Ley de Moisés, toda la vida espiritual que se acabó por arruinar al final pero no del todo, cuando vino Cristo.

2° El abuelo Adán me transmite a mí a través de millones de intermediarios la natura humana tal como la tiene: averiada, porque nadie da lo que no tiene. “En él todos pecamos”. No pecamos con la voluntad pero pecamos con la naturaleza. Dios hizo otro nuevo plan. Le falló el plan de salvar al hombre por medio de delicias y favores en el Paraíso; pero cuando en realidad le fallaron los hombres hizo otro plan que es salvarlos por el rigor.

Primero de todo por el rigor con Cristo. El misterio de por qué el Padre Celestial hizo sufrir tanto a Cristo es simplemente para mostrar el rigor de la justicia divina que merecíamos todos. Mostró en alguien que era hombre al mismo tiempo que Dios lo enorme e infinito que es el pecado. Lo que padeció Cristo es lo máximo que puede padecer un hombre, dicen los Santos Padres. Que no hubo nadie que haya padecido lo que padeció Cristo.

3° En el dicho teológico que el pecado de Adán dejó la natura humana “spoliata gratuitis vulnerata naturalibus”, “lastimada en lo natural” se ha de entender “lastimada en el hecho de tener que existir ahora en tierra que da abrojos y espinas” como le dijo Dios a Adán y no en un Jardín de Delicias, o sea el Paraíso.

Según Billot la naturaleza nuestra actual no es diferente de lo que habría sido si Dios nos hubiera dejado en el estado natural. Que no lastimó más de lo que la naturaleza trae de consigo. Lo que pasa es que ha perdido su residencia gratuita, es decir, el Paraíso. Dice que por ejemplo el enfermarse y el morir le hubiere pasado en su estado natural como a todos los animales les pasa.

La naturaleza animal del hombre no hubiese tenido privilegio alguno sobre los pu- ramente animales. De manera que los grandes pecados actuales del mundo aumentan las calamidades del mundo y, en segundo lugar, la residencia natural y gratuita que el hombre había recibido de Dios ya no la tiene, lo que hace que nos sea más pesado nuestro vivir.

Alguien me decía que Dios se equivocó en la creación. Que la hizo mal. Lo que pasa es que los que la echamos a perder somos nosotros porque si no hubiese pecados actuales, si Adán y Eva hubieran perseverado en la gracia, sus hijos hubieran tenido también sus dones pero no se hubiesen librado de la tentación de ofender a Dios y entonces podían pecar y condenarse, pero cada uno en particular y no a sus descendientes.

No pasó así. Adán fue echado del Paraíso, perdió sus privilegios y los que le segui- mos tenemos su misma condición porque no podría ser de otra manera. Dios no puede hacer un milagro para libramos de la condición que nos dan nuestros padres que descienden de Adán y no nos pueden dar una naturaleza sana y santa. Así que Billot, en su teoría del Peca- do Original, nos da esta comparación: Supongamos que hay un Rey que es destronado con toda su familia y su hijo mayor, el príncipe heredero, tiene que trabajar como obrero. No lo han lastimado en nada. Pero la vida que a los otros obreros es como si nada, en él es como una lastimadura porque no lo habían criado para eso. Eso nos pasa a nosotros que estamos hechos para el Paraíso.

La teoría de Billot fue contradecida fuertemente por Arintero y Marín Sola (dos teólogos españoles) que lo hallaron casi pelagiano.

4° No olvidemos que los males que soportamos no todos vienen del Pecado Original sino además de muchísimos pecados actuales que le han sucedido en el mundo. Simplemen- te el primer pecado abrió la puerta a las siete concupiscencias. Al salir del Paraíso ya Caín mata a Abel y es castigado por Dios.

5° A Dios le fracasó el primer plan que hizo para el hombre y formó un segundo plan que no le va a fracasar. En el primer plan quería salvar al hombre y llevarlo al cielo por me- dio de delicias. En el segundo lo lleva por el rigor. Pero antes de aplicar el rigor de la justicia al hombre se la aplicó a Sí mismo haciéndose hombre. “Tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo Unigénito no para juzgar al mundo sino para salvar al mundo”, dice San Juan Evangelista.

6° El segundo plan es mejor que el primero, digan lo que digan. . . “Oh feliz culpa que mereció tener tal y tan grade Redentor” como se canta en Pascua—. Allí repite dos o tres veces que el pecado de Adán ha redituado un mayor bien para nosotros. Parece que no pero así es.

7° Los que hoy se van al Infierno por su voluntad se hubieran ido lo mismo si Adán no hubiera pecado. Se hubieran ido si hubieran desobedecido a Dios como desobedeció Adán. Los teólogos piensan que en definitiva Adán y Eva se salvaron y están en el Cielo y la Iglesia oriental los venera como santos. Ni siquiera los chicos que mueren sin Bautismo se van al Infierno. Ni tampoco aquellos que no se han bautizado sino a un lugar delicioso, don- de según los teólogos antiguos, el Dante por ejemplo, están todos los paganos que fueron íntegros pero que no adoraron a Dios. Como Virgilio que lo acompaña a Dante y lo lleva a una especie de limbo, donde se encuentran con todos los paganos antiguos famosos. Como Aristóteles, Platón, Séneca, que no llegaron a hacer un acto de fe sobrenatural. Lo cual está al alcance de todo hombre.

Entonces no se salvaron, no se regeneraron. Ahora, quien no ha tenido conocimiento de Cristo ¿puede haber un acto de fe sobrenatural con sus propias facultades? Sí. Esto viene a ser el Bautismo de deseo según los teólogos, por el cual irían al Cielo, pero de ésos no sé si hay muchos.

Billot tiene un libro precioso que no se ha vuelto a editar y que se llama “La Providencia de Dios y el gran número de hombres fuera del camino de la salvación”. Lo publicó la revista francesa “Estudios”. No lo quiso imprimir en libro por la gritería que se levantó en contra.

Allí dice que no sólo los salvajes no tienen conocimiento de Dios sino que entre la plebe de las grandes ciudades hay muchos que son como salvajes, que no han llegado a conocer a Dios y sí no han cometido pecados graves no se condenan y tiene que haber un limbo para ellos.

Billot anduvo investigando en todos los etnógrafos, lingüistas y exploradores y com- probó que existen salvajes que no tienen conocimiento alguno de Dios. Los antiguos decían que no, que todo hombre cuando llega al uso de la razón puede tener conocimiento de Dios y cometer pecados mortales. Hay muchísimos que quedan en el estado de niños. Dice él que si falla la educación, en el misino estado de esos salvajes tiene que estar muchísima gente de las grandes ciudades. El novelista Jean Luis Philipe escribió uha novela que se llama “Bubú de Montparnasse”, la cual parece hecha a propósito para confirmar la teoría de Billot, en la cual aparecen varios personajes  (de mala vida incluso) que no tienen la menor idea de la existencia de Dios.

Sin embargo, entran a veces a la Iglesia, se arrodillan, pero no tienen la menor idea de la existencia “justa” de Dios. Adorarán a Hitler o a Mussolini o a quien sea, pero no tie- nen idea alguna del Dios verdadero.

Para las dificultades segunda y tercera quedan patentes las respuestas:

Para la 2a.: Cristo padeció más que hombre alguno en el mundo (Billot) ¿Para qué? Baudelaire ha hecho un poema blasfemo sobre eso:

“Ah, Jesús, souviens tu du Jardins des Olives! Dans ta simplicité tu priais á genoux

Celui qui dans son ciel riait au bruit des clous

Que d’ignobles bourreaux plantarent dans tes chairs vives

Y termina diciendo

Saint Pierre a renie Jésus. ..Ha bien fait.

Ah. Jesús, del Jardín Oliveto acuérdate en tu simplicidad rezabas de rodillas

al que reía en su cielo al ruido de los clavos que verdugos infames plantaban en tus carnes

San Pedro ha renegado a Jesús. . . ha hecho bien.

Es una de las piezas condenadas de Baudelaire que era católico pero escribió una es- pecie de parodia de las blasfemias que los tribunales franceses le obligaron a quitar. Pero él mismo dijo que eso era una ironía de lo que dicen los impíos.

Una sola oración del HombreDios hubiera bastado para redimir al humano, porque tenía un valor infinito por la persona divina de Cristo. Pero el Padre quería que desencadena- ra la Justicia Divina, como si Cristo fuese Adán. A Adán lo perdonó por los méritos infinitos de la Pasión, pero a Cristo no le perdonó. Leemos en la oración del Huerto que le pidió al Padre que si era posible no lo hiciera padecer a El. Así tuvo que decir “Hágase Tu Voluntad y no la mía”.

Así que la Pasión de Cristo fue por la Voluntad del Padre. Esto pertenece al segundo plan. Lo otro hubiera sido una gracia. Dios tenía que enseñamos, en cuanto es posible, el

trascendente mal del pecado y el amor suyo. Sto. Tomás dice que Dios nos podría haber sal- vado por gracia, pero que nos salvó por justicia, que cayó sobre Cristo.

¿Por qué tenemos que llevar nosotros, ya bautizados, el peso del castigo de Adán? Porque parecería que si el Bautismo nos vuelve a la gracia de Dios tendrían que des-

aparecer todas las consecuencias del Pecado Original y, sin embargo, no desaparecen. Lo mismo para aprender por las malas la cuasi infinitud del pecado. Ver por ejemplo la “Medi- tación sobre los Tres Pecados” de San Ignacio.

Este, al comienzo de los Ejercicios Espirituales, pone una cosa que no es meditación sino consideración —dice él— que es el último fin del hombre. El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor.

Una vez que el ejercitante se ha preparado con esa consideración que es puramente filosófica y no teológica, hace la meditación de los tres pecados para hacemos ver la impor- tancia del pecado. Hace considerar primeramente el pecado de los ángeles, que los hizo de- monios y las consecuencias de ese pecado.

Pondera mucho cómo eran seres purísimos, bellísimos y amados por Dios y por un pecado se convirtieron en horrores, en los diablos.

En segundo lugar trata del pecado de nuestros primeros padres que atrajeron sobre la humanidad una cantidad enorme de males. Un solo pecado trajo consecuencias tan malas y por esas consecuencias podemos conocer nosotros la íntima maldad del pecado, por ser des- obediencia al Ser infinito.

En tercer lugar, considera el pecado de cualquier hombre en particular que con un so- lo pecado esté en el Infierno ahora. Esto no lo sabemos seguro, pero bien puede ser, pues entre tantos hombres que pecan bien puede ser que alguno muera después del primer pecado y esté en el Infierno. Es una cosa tremenda pensar que un hombre se haya perdido para siempre por un solo pecado mortal.

El segundo plan es mejor que el primero porque por él Dios mismo se incorporó a la

Humanidad y fuimos hechos hermanos del Verbo en carne y hueso, en cuerpo y alma.

Ave, verum Corpus natum Ex Maria Virgine Vere passum, inmolatum In Cruce pro homines Cujus latus perforatum Fluxit unda et sanguine Esto nobis proegustatum Mortis in discrimine

Ave, vero cuerpo nacido de María Santísima

Veramente deshecho y tundido En la Cruz por los hombres Cuyo lado perforado

Manó agua con sangre

Sé para mí pregustado

De la muerte en el discrimen

(Se atribuye a Sto. Tomás y está en el mismo metro que los dos himnos al Santísimo

Sacramento de Sto, Tomás sin duda.

La rima había entrado en la poesía latina; y los versos esdrújulos que se conservan en la poesía italiana actual). En suma, el mundo cristiano ha creído esos tres increíbles:

1° que ha caído sobre él un “pecado hereditario” lo cual parece contradictorio.

2° que un ser humano que era Dios al mismo tiempo ha sufrido lo que no hay idea

3° que con todas nuestras miserias nosotros estamos mejor que Adán y Eva.

Pbro. Leonardo Castellani

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