CRISTO FUNDO UN REINO VISIBLE


Hay dos tesis que son gemelas: Cristo fundó bien deliberadamente una Sociedad Visible; y esa Sociedad ha llegado hasta nosotros con el nombre de Iglesia Católica y con las notas esenciales de la fundada por Cristo.

A inicios del siglo XVI aconteció en esta sociedad una catástrofe que quiso llamarse “la Reforma” y quedó con el nombre de Protestantismo. Esta Reforma o Protesta inventó la “Iglesia Invisible”, de la cual durante 1615 años nadie supo nada. Grosso modo, pueden distinguirse en ella tres matices:

¾  Lutero y Calvino: ninguna sociedad

¾  Restantes sectas en general: sociedad invisible

¾  Anglicanos “Hight Church”: reciente: una sociedad con tres ramas, por tanto bastante indeterminada: Anglocatólicos, Romancatólicos y Rusocatólicos.

Los adversarios de estas dos tesis, que comenzaron por la segunda son todas las “iglesias protestantes” en general, que ahora las llaman “denominaciones” y cuyo nombre verdadero es “sectas”. ¿Cuántas son? Nadie lo sabe. Hace unos 30 años se hizo un catálogo de “Iglesias” en Yanquilandia que dio la existencia de 263 sectas de las cuales 10 con más de un millón de adictos pero divididas dentro de sí en 5, 10 y hasta 20 sectas; y después una verdadera nube de sectitas, hasta llegár a la “Iglesia de Dios vivo” que contaba 120 miembros, divididos en 6 “asambleas” que dicen ellos. Este es el resultado del “Libro Examen” que fue predicho por Bossuet en 1688, 171 años despues de la catástrofe protestante, como inevitable, en su libro “Historia   de   las   Variaciones de  las Iglesias protestantes”.

Esta no fue una herejía como las otras, sino una verdadera revolución religiosa que se convirtió en poco tiempo en una verdadera catástrofe; de la cual Lutero no fue la causa sino la chispa. Por diversas causas el terreno religioso estaba cargado de pólvora, y no la única ni mucho menos fue la “corrupción” de la Iglesia Romana (o el Papismo) como pre- tenden ellos.

La cuestión es que se propagó como un incendio por toda Europa menos España, la cual gracias a la Santa Inquisición se salvó de las tremendas guerras de religión que asolaron el resto; de las cuales la última duró 30 años y dejó diezmadas a las Germanias, acabando en la Paz de Westfalia (1648) a más de un siglo de matanzas, que no fue paz sino un empate por cansancio. Esta guerra fue de Austria o sea el Sacro Romano Imperio Germánico contra diversas coaliciones de Príncipes Protestantes ayudados por el ciego Cardenal Richelieu.

Los resultados fueron, como dije, catastróficos: la mitad de Europa separada de la Iglesia Católica con un odio inextinguible; la formación de una cultura disidente, en donde nació el capitalismo, el liberalismo y al fin la Revolución Permanente y el Comunismo; la extinción total del catolicismo en varias naciones, Inglaterra, Escandinavia, Dinamarca y Suiza por ejemplo; la guerra intermitente de esas naciones con las católicas, la salvación parcial de Francia por medio de las armas y la violencia, y el estado actual de nuestro mundo lleno de guerras y rumores de guerras; en medio de las cuales el Papa coreado por todos no- sotros gritamos: “paz, paz” y no hay paz.

LA PRUEBA

Es tan evidente que Cristo quiso fundar y fundó un “Reino” visible, que casi es superfluo probarlo: desde ser concebido en la anunciación del Ángel: “y le dará Dios el trono de David su padre, y su Reino no tendrá fin”; hasta antes de morir, en que aprueba la petición del Buen Ladrón: “Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”. La primera palabra de su prédica es la misma de su Anunciador el Bautista: “Convertíos, porque está cerca el Reino”.

Convertíos, es decir, cambiad de mente.

Metanóete es el cambio de mente hacia arriba. Cambio de mente o sea la conversión; no se trata de cualquier penitencia, sino de la penitencia que consiste en cambiar la mente del estado deficiente o deteriorado en que está y entrar en un estado nuevo o mayor, más alto. Todos los Profetas que al llamarlo “Mesías” lo llamaban Rey porque eso significa “Mesías”; Daniel, que contrapone su Reino a las Cuatro Bestias o sea los cuatro imperios históricos que precedieron al Cristianismo, y así sucesivamente.

Lo que dijo lo hizo: “cepit Jésus faceré et docere”: empezó Cristo “a hacer y a predicar” dice el Evangelio.

O sea,

1° reunió multitud,

2° formuló una legislación,

3° estableció autoridad.

Los tres elementos que forman una sociedad.

1° Mt. IV 17. “Desde entonces (o sea después de su bautismo) comenzó Jesús a pre- dicar y decir: “Convertíos (metanóete) porque está cerca el Reino de los cielos”.

Mt 28 18. “Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, haciéndolas observar todas las cosas que Yo os he mandado…

2° Una nueva Ley. no contraria a la de Moisés, pero por encima de ella; es decir, to- das las cosas que Yo os he mandado. Habéis oído que se dijo a vuestros padres. . . Yo empe- ro os digo… Mt 28 18. Interiorizó la ley de Moisés y la perfeccionó y El declaró expresa- mente: “Yo no he venido a quitar la Ley sino a cumplirla”.

3° Autoridad: “Y a ti te daré las llaves del Reino; y todo lo que atares sobre la tierra.

. .” —Jo 20 21— “Como mi Padre me envió así os envío. . .” —Jo 21 15— “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. . .”—. Dos veces lo nombra jefe a San Pedro que ya natu- ralmente era tenido como jefe por los Apóstoles que instintivamente lo seguían y hacían lo que él decía.

Todo esto lo confirman ocho Parábolas en Mateo: el Sembrador (XIII 3) el grano de Mostaza (XIII 34) la Cizaña (XIII 24) la red (XIII 47) la viña (XXI 33) las vírgenes (XXV1), etc. Todas tratan del Reino de Cristo.

LAS OBJECIONES

Parece increíble que una cosa que “revienta los ojos” (eréve les yeux) sea negada por millares y millanares de gentes, algunos muy doctos, que son los que siguen al inventor de la “iglesia invisible” y rehúsan admitir que Cristo fundó una sociedad como las otras.

Los tres hombres que han odiado más la religión después de Voltaire, a saber, el pa- gano Celso, el ateo Gibbons E. y el hipócrita Renán E, han admitido tranquilamente la Igle- sia Visible.Pero la razón de los protestantes es lógica pura; Cristo no vino a fundarlos a ellos en1517; luego no fundó a nadie. El haber comenzado 16 siglos después de Cristo, si realmente Cristo fundó realmente una sociedad visible, y pretender que ellos representan a Cristo, los revienta inevitablemente. ¿Dónde está la fundación de Cristo dicha por ellos y que comenzó por ellos?

La alternativa es pretender que Jesucristo fue un gran filósofo, corno Platón, un gran moralista como Marco Aurelio, o un gran poeta como Virgilio; y no un Mesías, o sea un rey.

Sobre ese filo de cuchillo tienen que bailar y hacer equilibrios. Pero no solamente bailan sino que vienen a Sud América, con dólares en el bolsillo a enseñarnos a bailar. Oi- gan por Radio “La voz de la Profecía”, “Los vistazos sobre nuestro siglo” y las “Meditacio- nes cristianas” de Sanguinetti, la “Cruzada” de Luis Palau, Cas. Correo 4949, o vean uno de los sesenta templos metodistas que hay en nuestro país —según dicen—; aunque aquí se llaman “evangélicos”.

Cuando vienen a evangelizar a Sudamérica disimulan la división de sectas y a veces la enemistad de unas sectas con otras y todos se ponen el nombre de “evangélicos”. Por ejemplo al lado de mi casa hay una Iglesia que, según mi sobrino arquitecto, es muy fea, pero según lo que ven los ojos es muy lujosa y tiene el título de “Iglesia Nueva Apostólica de Sudamérica” y son Christian Science. Se llama Christian Science a una secta que hay en Norteamérica, que cura las enfermedades con oraciones, porque dicen que todas las enfer- medades son pecados, entonces hay que arrepentirse y hacer oración. La cuestión es que a veces curan porque algunas enfermedades se curan por sugestión. La Christian Science es una de las sectas más ricas de N.América. La fundó Mary Baker, una curandera, y son pro- pietarios del diario más grande que existe allí. Aquí se han puesto el nombre de Iglesia Nue- va Apostólica de Sudamérica. Pero si es nueva no es apostólica y si es apostólica no es nue- va. Los Apóstoles no son nada nuevo.

Pero a esa fundación de un Reino Visible de hace 19 siglos, hay un hecho que la hace patente en este siglo, y disipa esa fantasmagoría de la “Iglesia Invisible”; y es la dinas- tía de Monarcas seguidos que llamamos Pontífices Romanos.

Es una cadena asombrosa que no se había roto cuando los Protestadores decidían arrancarse della el siglo XVI; ni tampoco en los 3 siglos hasta nosotros, ni parece que haya de romperse nunca. Esa dinastía de Obispos de Roma investidos del poder supremo viene desde San Pedro ¿qué digo? desde Cristo mismo (que solemnemente proclamó a Pedro dos veces) hasta nosotros en 260 Pontífices; nunca se rompió: hubo alguna vez dos Papas (Papa y Antipapa) y hasta tres en una ocasión, pero vacío nunca; y Roma pasó dos saqueos y una destrucción y los Papas pasaron destierros muchas veces; y ni por esas. Los diez primeros fueron mártires.

Lord Tomás B. Macaulay, gran crítico y pensador, una de las devociones de Menén- dez Pelayo, escribió dos o tres páginas maravillosas sobre la dinastía de Roma, la más per- durable del mundo, más larga que otra cualquiera del mundo, adjudicándole una compara- ción poética, que es asombrosa por ser él protestante. La traduciré para la clase próxima.

Pbro. Leonardo Castellani

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