HABRÁ UNA PARUSíA

La Parusía es un tema sobre el cual yo hice un libro entero que se llama El Apokalypsis. La Parusía está contenida en El Apokalypsis.

 Cuando empecé a traducir me di cuenta era demasiado largo y dejé.

 La Parusía y sus señales hemos tocado en la clase anterior. Parusía es como sabemos la Segunda Venida, que no es como la primera, ni es la Bajada ni es Encarnación, sino compleción y culminación de la Primera Venida de Cristo.

Por eso la exégeta francés Frank Dukesne, se enoja mucho de que llamen la Segunda Venida de Cristo, dice: No hay segunda Venida, vino una vez, está presente, no se manifiesta pero se va a manifestar. Parusía significa manifestación, significa (estar al lado) y la aplicaban los griegos a un Rey que inesperadamente visitaba una ciudad grande.

 La Parusía en su especie de Juicio Final está aludida y realudida en el Antiguo Testamento, con el nombre de “El día del Señor”, “magno y terrible”, añade Isaías. Pero fue después proclamada, por así decirlo, por el mismo protagonista, el Salvador y Juez; y esa proclamación tenemos en el Cap. 24 de San Mateo; y lo mismo abreviado en San Marcos y San Lucas.

 Pero el enfoque desa proclama está en la salvación de los Apóstoles (y sus seguidores, es decir los judíos conversos). Jesucristo en el Sermón Esjatológico no se ocupa de El mismo ni un solo momento, se ocupa de los Apóstoles, de los peligros que van a correr, los previene sobre ellos: los falsos profetas, las guerras y rumores de guerra, los cataclismos que pasaron antes del año 70 y solamente al final del recitado Jesucristo se presenta. Y así vemos que la larga profecía doble comienza:

 “Mirad que nadie os engañe… y la predicación de muchos falsos cristos, que seducirán a muchos. . .”.

 —y después “guerras” y grandes calamidades (guerras y rumores de guerras, pero todavía no es el fin, dice Jesucristo).

 —más, una grandísima persecución religiosa (sucedió). Los Apóstoles tuvieron que salir todos de Jerusalén.

 —más, aflojamiento de los vínculos de parentesco y convivencia; dice Jesucristo “á causa de que sobreabundará la injusticia, se perderá la convivencia, la amistad que hace que los hombres puedan vivir juntos, que en griego se llama ágape. Ágape es la caridad y todos los grados de la caridad empezando por el grado más inferior que es poder vivir juntos sin pelearse. Entonces se perderá la convivencia, se pelearán dentro de las naciones porque abundará la injusticia. Aquí en la Argentina casi no se puede vivir de tantos ladronzuelos que nos rodean, empezando por el gobierno y acabando por los comerciantes que no hacen más que aumentar los precios, a veces arbitrariamente.

 —más, otra vez los pseudo profetas y la caída de muchos (“seducent multos”) que quizá ya sea la segunda profecía, porque al principio dice “falsos cristos”. Y realmente apareció una cantidad de falsos mesías, antes de la destrucción de Jerusalén. Y en tiempos del Anticristo aparecerán “falsos profetas” y el falso Cristo que aparecerá será el Anticristo — más el Evangelio en todo el orbe predicado y entonces vendrá el final.

 Entonces pasa Cristo al punto determinado de la huida: el cerco de Jerusalén y la abominación desoladora; y la matanza y la dispersión.

 Y aquí pone San Lucas el “insterticio”, o sea un período de tiempo entre los dos sucesos: será pisada por los gentiles Jerusalén hasta que se cumplan los tiempos de las naciones: separación desta catástrofe parcial de aquella catástrofe total. Ella se caracteriza, “señales y prodigios capaces de engañar hasta a los elegidos” o sea el Anticristo al cual Cristo jamás nombró, hará portentos que parecerán milagros.

 Hay una novela de Selma Lagerloff, que es una gran novelista sueca, que se llama “Los milagros del Anticristo” en que dice lo mismo que se le ocurrió al Cardenal Newman. El Cardenal Newman dijo: “los portentos que va a hacer el Anticristo son las maravillas de la técnica moderna que parecen milagros”.

Y los dos portentos que pone San Juan en el Apokalypsis ya están inventados: uno es que el Anticristo va a poder hablar con todo el mundo y ser visto por todos, que es la T.V., que ahora ya está casi llegando a todo el mundo. Y la otra es que el Anticristo podrá hacer caer fuego del cielo y eso es la bomba atómica, que no es más que fuego.

Cristo no nombró al Anticristo quizá porque no era decente que El nombrase a ese enemigo suyo, sino por la palabra de “el otro”; quizá lo que dice de “el otro” se refiera al Anticristo; porque Cristo dijo a los judíos: “Yo he venido en nombre de mi Padre y no me habéis recibido; vendrá otro en su propio nombre y lo recibiréis”.

Ese “otro” dicen los exégetas que debe ser el Anticristo; a quienes los judíos van a recibir antes de convertirse.

Yo he pergeñado una explicación completa de ese libro, “que tiene tantos enigmas como palabras”  dijo San Jerónimo. Puede parecer temeridad. De hecho me han dicho que he sido temerario al ponerme a interpretar el Apokalypsis. Un salesiano, director de una re- vista de Rosario, escribió que era temerario y que estaba equivocado en todo.

Tengo la disculpa de que primero leí toda mi vida ese libro, comenzando a los 7 ó 9 años. Había un libro en mi casa, con figuras del Apokalypsis, y lo leí porque me parecía un cuento de hadas, era una cosa curiosísima. Después leí todos los comentarios que haber pu- de, incluso me fui a Montserrat, a la biblioteca de los benedictinos, a leer los comentarios del Apokalipsis que allí había y que son muchísimos. Y comentarios protestantes del Apokalipsis tengo unos ocho. Segundo que todo lo que puse allí está sólidamente afianzado en lo que han dicho los mejores escritores, los Santos Padres, los mártires, los Santos, pues desde San Jerónimo acá se ha trabajado enormemente en eso, y se ha conseguido mucho naturalmente. “Una profecía se aclara (porque todas son obscuras) cuando se aproxima su cumplimiento”, dice Bossuet.

Y ahora estamos mucho más próximos de la Segunda Venida, que los primeros cristianos, naturalmente. Y pensamos mucho menos en eso. Y se han aclarado muchísimas cosas, por ejemplo lo que dije hace un momento sobre la televisión y sobre la bomba atómica.

Además en el Apokalypsis se menciona un ejército de doscientos millones de hombres y los intérpretes antiguos decían: ¡eso es imposible, es exagerado, figurado o simbólico, porque no puede haber un ejército de doscientos millones de hombres! Y hoy solamente la China puede alzar un ejército de 200 millones. De manera que se han ido cumpliendo las cosas del Apokalypsis, incluso las que parecían imposibles.

Como mi exposición está allí a disposición de quien quiera, y tenga mucha paciencia, mencionaré sólo sus rasgos principales.

1° —El Apokalypsis trata del Fin de los Tiempos y no ha sido inspirado por Dios para que no se entienda nunca; o sea, no es una monstruosidad.

2° —El cuerpo de la “Profecía” consta de tres Septenarios o sea tres series de pre- dicciones proféticas que corren hasta la Parusía; la cual es siempre la predicción séptima: a saber, las siete Iglesias, las siete Trompetas y las siete Plagas. El Apokalypsis está escrito de una manera curiosa que ya vieron los antiguos, por ejemplo los Siete Septenarios: empieza a hablar dellos y al llegar al séptimo se para cuando llega la Parusía y vuelve atrás y empieza de nuevo con otra serie un poco más adelante. A eso le llaman “recapitulación”; es un sistema de San Juan Apokaleta.

 3° —Después de la sexta Tuba, empieza a correr la mera e innegable Parusía; el mismo Bossuet que trató de hacer del Apokalypsis una profecía parcial y ya cumplida (la historia de la primitiva Iglesia y las diez Persecuciones, hasta el siglo V) reconoce que “hay otro significado más arcano” y que el final se refiere a la Persecución definitiva. Lo mismo su seguidor Billot. Pero los dos reconocen que puede haber otro significado más difícil con el cual no se quieren meter. Hay uno que no admite un significado más lejano y es Renán, quien saqueó a Bossuet, para su libro que se llama “El Anticristo”; donde relata la persecución de Nerón. Y omite lo dicho por Bossuet de otro significado. Otro que hace lo mismo es Alió, un comentador del Apokalypsis muy renombrado y muy erudito.

4° —Al sonar la Ultima Tuba aparecen las dos Fieras (o Bestias) que guerrean directamente contra Jesucristo  en su Iglesia.

5° —Antes del desenlace de la guerra, o sea de la victoria de Cristo y todos los suyos, se hallan los Episodios de los Dos Testigos, la Mujer Agua, la Mujer Ramera, las144.000 Vírgenes, las siete Plagas, la Caída de la Mujer Bermeja. . . Los ingleses que son muy finos, no dicen la Mujer Prostituta, sino la Mujer Escarlata. La Mujer Escarlata porque está sentada encima de un dragón color rojo.

6° —La Primera Fiera, la del Mar, para San Juan es un Emperador Plebeyo de todo el mundo, y Tirano Perseguidor: el Anticristo, que por síierte va a durar solamente tres años y medio, va a poder perseguir durante ese tiempo, va a ser Rey del Mundo.

7° San Pablo retrató al Anticristo, es el Anomos (El Sin Ley) el Perverso y el en- tregado a Satanás, el cual le presta Poder para hacer prodigios o portentos; al cual el Señor Jesús derrotará con un soplo de su boca  o sea, no necesitará cruzar la espada.

8° —La segunda Fiera, la de la Tierra, está caracterizada solamente por tener cuernos como de cordero, y palabras de dragón; parece debía ser al revés. Allí hay misterio. Posiblemente puede interpretarse que es un Obispo apóstata; los cuernos son la mitra. O bien un Antipapa, Porque dice que surge de la Tierra, que representa a la religión en el Apoka- lypsis, (así como el Mar representa al mundo). Y de ahí surge la Fiera de la Tierra, la cual se pone a hacer propaganda del Anticristo con grandísimo éxito y ella le hace los portentos. Solovief hace que sea un obispo apóstata que al mismo tiempo es un mago y es un técnico en electrónica. Ese es el que hace los portentos.

9° —Esta Fiera ejerce una actividad eficaz en favor de la otra  o “el otro”; como he explicado antes.

10° —Después del hundimiento de las dos Fieras y de Satanás, el Apokaleta describe largamente la Jerusalén Celestial  o Nueva Jerusalén. Hace una descripción poética que a muchos les parece rara; a mí también, porque es una descripción demasiado simbólica de la Nueva Jerusalén que representa el Mundo de los Resucitados.

Algunas preguntas:

1°   —¿Qué significa el Primer Septenario?

Según una exégesis sólida, apoyada por ejemplo en San Alberto Magno y otros y ahora en Billot y sus discípulos, significa emblemáticamente las siete épocas de la Iglesia hasta el Fin del Mundo. En las cuatro primeras etapas todos coinciden; disienten en las últimas. Algunos dicen: no, son siete billetes que mandó a Siete Iglesias de Asia Menor San Juan, que era Obispo de Efeso. Pero es raro siete billetes intrascendentes, donde da avisos a los Obispos, en un libro que se llama “La Profecía” porque El Apokalypsis significa eso en griego o “La Revelación”; no pega, se despega del libro. Ahora, si es una profecía de las siete épocas de la Iglesia entonces ya se entiende mucho mejor que lo haya puesto San Juan en su libro. Hay muchísimos grandes exégetas que creen en eso: San Alberto Magno, San Jerónimo y Billot por ejemplo y Holzhauzen, un exegeta alemán muy famoso; todos ven en esas siete Iglesias las siete épocas sucesivas de la Iglesia. Ahora, cuando llega el momento de decir en que época estamos ahora, comienza la disensión; unos dicen la época de Filadel- fia, otros dicen la época de La odicea, pero todos que estamos en las últimas. 2°¿Qué signi- fica el Segundo Septenario, las Tubas o Trompetas?

 Significa según nosotros siete épocas del Mundo, encabezadas por siete grandes

Herejías, a saber:

A—Granizo con sangre: Arrio.

B— Volcán lanzado al mar: Mahoma.

C— La estrella amarga que cae en los ríos: Focio.

D— Los tercios astros obscurecidos: Lutero, los protestantes.

¿Tendré razón al interpretar así?, lo que dice en forma de figuras y de imágenes co- incide con los períodos históricos. También coincido yo con varios exégetas.

E— La estrella con la llave del Infierno que cae en el abismo son los Enciclopedistas franceses, que trajeron la Revolución Francesa, que están figurados en una especie de langostas monstruosas y maléficas que salen en gran número del abismo y que van a durar durante cinco meses de años (es justo desde la Revolución Francesa hasta la 1° Guerra Europea). Y en ese tiempo ha habido libertad de prensa en el mundo, pero ahora no hay. Hablan mucho de libertad de prensa porque no existe, justamente. Y esas langostas están figuradas como andando por todo el mundo volando y haciendo muchísimo ruido con las alas. Los diarios serían las alas.

F — Los Cuatro Ángeles y los 200 millones. Hay cuatro ángeles que secan el río Eufrates para que puedan pasarlos Ejércitos del Asia a Europa. Y pasa un ejército de 200 millones de hombres. Solovief dice que ese ejército va a ser el de la China y el Japón aliados que se van a apoderar de Europa, por mucho tiempo, hasta que venga el Anticristo y liberte a Europa por medio de la guerra. Ahora mismo la China sola puede juntar 200 millones de hombres y si China conquista a la India, como dice Solovief, muchísimos más.

G— La Parusía  todos los Septenarios terminan en la Parusía.

3°   ¿Qué significa el Tercer Septenario, las Plagas?

Son las siete redomas o “fíalas” de la ira de Dios, o sea son castigos de la infidelidad y la maldad. “Fiala” (castellano antiguo) significa un vaso panzudo y con cuello estrecho que se usaban para los remedios: diríamos “redomas”. Los siete Ángeles vuelcan las siete “fíalas” sobre la tierra para castigo de la apostasía que va creciendo cada vez más y se va enseñoreando de la tierra. Son castigos de Dios. Excepto en la primera y en la sexta no encuentro apoyo en los Santos Padres. Encuentro apoyo, en cambio, en un exegeta protestante que se llama Lear, un cordobés adventista que escribió trece discursos sobre el Apokalypsis y pone lo mismo que yo en la tercera y la quinta, sin conocer mi libro probablemente, y yo sin conocer el de él.

La primera es la sífilis; segunda, el mar vuelto sangre; tercera, las vertientes vueltas sangre; cuarta, el sol exacerbado (es decir, aumenta el calor del sol); quinta, el Trono de la Fiera en Tinieblas; sexta, el río Eufrates secado, las Tres ranas diablescas y la Guerra de los Continentes (aparecen tres Ranas que son tres Demonios, dice San Juan, que sé ponen a preparar la tierra para la Guerra de los Continentes; se ponen a juntar la gente); séptima, la redoma volcada en el aire, hay un terremoto muy grande y la ruina de la Ciudad Grande y es ya la séptima “fíala”, es decir, la segunda Venida de Cristo.

 La primera plaga es llamada en la Vulgata “vulnus saevum et péssimum”, herida cruel y pésima.” y en el griego “elkós kakós kaíponeros” “llaga mala y pésima”. Los Padres Latinos interpretan era una enfermedad en las partes genitales. La sífilis aparece en forma endémica al fin del siglo XV en el ejército francés de Carlos IV que sitiaba a Nápoles; por lo cual se llama hasta hoy “el mal francés”.

La sexta plaga son tres herejías (tres diablos en figura de ranas) que charlan y charlan para preparar la Tercera Gran Guerra. Para mí son el Liberalismo, el Comunismo y el Modernismo. Estas dos plagas fijan las otras cinco.

La segunda, “el mar vuelto sangre” sería el envenenamiento de las relaciones internacionales.

La tercera, “los ríos vueltos sangre” es el envenenar de la cultura.

La cuarta, son los daños de la “civilización”, es decir la desbocada técnica moderna, que le llaman “Ciencia”.

La quinta, el Trono de la Fiera en tinieblas es, según Sto. Tomás, el Poder Político. Que ahora anda en tinieblas, es indudable.

La sexta, ya la dije. La séptima, es la Parusía.

La primera la encontré en los Doctores y la sexta la saqué del historiógrafo que murió hoy (22 de octubre a los 84 años, Arnold J. Toynbee). Un predicador adventista cor- dobés, G.N. y Lear, en su obra “Discursos sobre el Apokalypsis” interpreta la fiala tercera “el emponzoñe de la cultura” y la quinta la política en tinieblas, lo mismo que nosotros.

PREGUNTAS:

El Anticristo ¿será una persona o una comunidad?

En San Pablo aparece como una persona singular y casi todos los exegetas lo secundan, menos dos (que yo conozca) el hereje Ticonio, que escribió el primer comentario del Apokalypsis, siglo II y dijo el Anticristo es el conjunto de todos los impíos; y el Jesuita Manuel Lacunza, que dijo eran los enciclopedistas o pseudo filósofos del siglo XVIII, diri- gidos por la Masonería. Eyzaguirre chileno que tradujo al latín el Lacunza {“Apokalypseos commentarium literale”) consiguió su aprobación en Roma. Por desgracia introdujo ocurrencias suyas.

¿Quién fue Lacunza? Diré brevemente: es un grandísimo exégeta chileno (y argentino) que escribió un solo libro ”La Venida del Mesías en gloria y majestad” con el pseudónimo de Josafat Ben Ezra; libro insigne según Menéndez y Pelayo; cuya primera edición en español la hizo en Londres su tocayo Manuel Belgrano, el prócer. El libro fue puesto en el Index, no por ser milenista, como pretenden ahora, sino por el pseudónimo judío y algunas alusiones oscuras, que hoy no se entienden, contra el Papa Clemente XIV, el que suprimió a los Jesuitas. Menendez Pelayo dijo en su tiempo que había que haber sacado del Index ese libro, por ser un libro de ciencia (exégetica) excelentísimo. Sobre él escribió una obra Daniel H. Dupuy con el título de “Una gran esperanza”.

En Chile lo tienen a Lacunza por una gloria nacional. El se preciaba de ser argen- tino. Estudió en la Universidad de Tucumán y fue ordenado sacerdote por el Arzobispo cordobés Trejo y Sanabria. Yo le tengo devoción y lo he sacado en una novela. Dupuy enumera entre los “Lacunzianos” a Francisco Ramos Mejía, Sarmiento, San Martín, Bolívar, Cayeta- no Rodríguez, Ignacio Gorriti. No sabe cuando llegaron aquí.

Menendez Pelayo es quien mejor escribe acerca de Lacunza en “HETERODOXOS ESPAÑOLES”, tomo IV, Cap. 6°, Apéndice. Solamente ignora quien hizo la primera edición del libro “La Venida del Mesías” y cree fue el marqués de Mora. Fue Manuel Belgrano, prócer argentino.  (El libro de Daniel Hammerly Dupuy “LA GRAN ESPERANZA” es una propaganda cerrada pero respetuosa de los “Adventistas del Séptimo día” bien escrita y con mucha erudición.

 El autor se enoja porque alguien definió a los adventistas “una pequeña secta pro- testante que cree muy cercano el último día y celebra el Sábado”. Esta definición es exacta, son los dos ejes del Adventismo; mas en Un “Credo” final publica el autor en su último capítulo, tras de poner los dogmas católicos de la Trinidad, la inspiración de la Escritura y los Diez Mandamientos inmiscuye algunas macanas, como “la observancia del séptimo día”, el abstenerse del tabaco y el whisky, el ser gobernados por pastores casados, ancianos y diáconos, el Bautismo por inmersión, el estado inconsciente de los muertos es “un Reino de Justicia, amor y gozo inefables”.

 Que San Martín y Bolívar fueran milenistas es dudado, aunque es verdad que fueron religiosos —no mucho).

 Pbro. Leonardo Castellani

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