ESENCIA DEL LIBERALISMO. Parte. III

“Ojalá que estén en el cielo actualmente Sarmiento, Urquiza y Mitre!; pero en vida han sido puercos. No es un mal que  en  la Argentina haya habido traidores y traiciones; el mal está en hacer estatuas a los traidores y adorar las traiciones. En todas las naciones ha habido crímenes; pero una nación que no distingue el crimen de la virtud, no puede ser nación. En San Juan si usted dice un discurso el 25 de mayo y no nombra a Sarmiento,le pasa lo mismo que si en la Edad Media usted hubiera dicho que no había Dios. Eso es religión, no me vengan con  macanas: es religión al revés, o sea, una especie de religión satánica. “Hoy los Católicos han rendido homenaje  a  Sarmiento”  (Diario  “Tribuna”,  22-VII-1960).  Traducción:  “Hoy  los  discípulos  de  Cristo  han rendido homenaje a un hombre inmoral”; o sea: ‘hoy los Católicos han idolatrado”.

“Si a los niños en la escuela se les pone como objetos de reverencia, de admiración y de imitación a hombres  inmorales, las bases mismas de la moral quedan minadas. ¿Qué hombres íntegros saldrán de allí? Una nación no puede ser independiente si no tiene una suficiente proporción de HOMBRES ÉTICOS. Hombres éticos  no  son  los  que  tienen  solamente  la  moral  rudimentaria  del  miedo  a  la  policía  y  el  respeto  a  las convenciones sociales; hombres éticos  son  los que tienen la pasión de la Justicia. La Escuela Argentina no tiende a hacer esos hombres; al contrario más bien.

“Mejor es no creer en nada, ni en Cristo ni en Sarmiento, que creer a la vez en Cristo y en Sarmiento. Lo primero da un ateo; lo segundo un católico mistongo”.

Díganle a Monseñor N. N. de mi parte, con todo respeto y amor, que el liberalismo es una idolatría y el nacionalismo NO es una idolatría. ¿Y por qué no? Si el liberal al hacer de la Libertad con mayúscula un Fin Absoluto (y peor aun hacer un ídolo dese getudo indiscreto que fue Sarmiento) es idólatra, ¿por qué no será idólatra también el nacionalista que hace de la Nación con mayúscula un Fin Absoluto? Porque no; porque yo digo que no hay mucho peligro deso en la Argentina. No niego que sea posible en Alemania o Inglaterra; pero no hay tanto peligro deso en la raza hispánica: el gallego nunca va a hacer un Dios de Francisco Franco, ni el argentino va a poner la estatua de Rosas en los altares; al gallego lo van a encontrar siempre hablando MAL de Franco e incluso de  España. ¡No hay peligro que el argentino adore a su patria, más bien actualmente hay peligro que la desprecie,  escupida como está por los judíos! Pero miento, no es la patria: no ha escupido el Reino de Israel a la Patria sino al Estado; y ni siquiera al Estado: ha escupido al Gobierno; es decir, los judíos han escupido a otro judío. Así que díganle a Mons. N. N., que dice que yo soy un nazi y un energúmeno, con todo respeto y amor, que si yo soy nazi por entrar en esta casa, en esta casa somos nazis blancos no somos nazis negros. Somos nazis Azul y blanco, los cuales nunca adorarán a la nación como si fuese Dios, sino que amarán a Dios a través de su propia nación; porque si no amas a tu madre, a la cual ves, ¿cómo podrás amar a Dios al cual no ves? Para muchos de nosotros, “hacer Patria” es sinónimo dese “hacer Dios” de que hablé al principio.

Así que el liberalismo, movimiento histórico muy confuso en el cual estamos metidos, y el cual a mí me ha hecho  mucho daño, puede ser considerado en tres planos diferentes, en el plano empírico, en el plano filosófico y en el  plano teológico; que corresponden a las tres vidas que hay en el hombre, a la vida de los sentidos, a la vida del intelecto y a la vida sobrenatural de la gracia: en el plano empírico era una invención de la oligarquía inglesa y su posterior imperialismo, después adoptada por toda la burguesía europea, cuya meta era el Dinero; en el plano filosófico fue un intento de resolver para siempre el eterno problema de la persona frente a la sociedad; en el plano teológico fue una singular herejía, que yo denominaría “una de las Tres Ranas del Apocalipsis”. Aquí lo hemos considerado en el plano filosófico; pero nos falta todavía la tercera definición, a saber: el liberalismo fue un tremendo esfuerzo fallido por encontrar un equilibrio perenne entre el individuo y la Sociedad.

Esta es la definición más general y por tanto más filosófica del liberalismo: fue un intento ambicioso y fallido de resolver para siempre la eterna antinomia entre el hombre y la sociedad; o sea, entre los dos polos de TODOS los sistemas políticos, la Autoridad y la Libertad; y les menté los textos de Santo Tomás, de Solovief y de Nimio de Anquín que resuelven teóricamente el problema. La solución práctica consiste en alcanzar de hecho que haya en una nación el máximo de Autoridad con el máximo de Libertad; pues como dijo Heráclito el Oscuro, “la oposición es la madre de todas las cosas, y todas las cosas buenas consisten en el equilibrio de dos contrarios”; equilibrio del que tenemos ejemplo y herencia, pues reinó en la Madre Patria desde el siglo XIII al siglo  XVI  y  en  general  en  toda  Europa  con  la  Monarquía  Cristiana,  hoy  liquidada;  aunque  quizás  no definitivamente. El  liberalismo la liquidó; pero el liberalismo está siendo liquidado actualmente y a grandes pasos: todo el problema para nosotros está en si el sucesor del liberalismo argentino va a ser el rosismo o el comunismo.

Consulten a alguna adivina.

Parodiando a Monseñor Franceschi, que decía que la peor Cámara era preferible a la mejor camarilla, resulta que hemos llegado a un punto en que tenemos la peor Cámara junto con la peor camarilla. ¡Maldito sea el Mal Menor y el que lo inventó! Jamás votaré más por el Mal Menor, y no votaré más si no es por un Bien Mayor.

Les dije también que el Liberalismo en vez de traer la Máxima Autoridad con la Máxima Libertad (que es la  solución Optimum), trajo lo contrario, un mínimum de las dos cosas, mezcla increíble de Anarquía y Tiranía; lo cual en lenguaje vulgar se llama simplemente Desgobierno; y les puse como ejemplo de despotismo(con perdón de las Benditas Fuerzas Armadas) el Plan Conintes; y como ejemplo de libertinaje o licencia (con perdón de Monseñor Caggiano) la extraordinaria fortuna de Roberto F. Noble, que es uno de los que pagan la Gran Misión de  Buenos Aires. ¿Pagan? Dije mal: FINANCIAN, porque pagarla la pagamos nosotros. Y para terminar les dije que había otro paso todavía, pero que era teológico, es decir, encontrar el error religioso que había  desviado  monstruosamente   las   buenas  intenciones  de  los  buenos  liberales  del  Ochocientos:  es, teológicamente hablando, la negación del Pecado Original renovada por Rousseau el Setecientos e inventada en el Trescientos por el monje inglés Pelagio; el cual error teológico, visto filosóficamente, se llama “equivocación acerca de la natura humana:

El hombre nace bueno y la sociedad lo malea:

CONTRA ESTO: el hombre no nace íntegro y la sociedad lo hace íntegro o lo desintegra del todo, según sea una sociedad buena o mala; porque el hombre masa, el Individuo, viaja dentro de su Nación, como la gota, dentro de la nube”.

Y llegamos al fin desta conferencia (que debe ser práctica): la República Argentina nos va a desintegrar porque ella se está desintegrando, no como un átomo, sino como un tabético; y a ver qué se puede hacer. Yo no voy a decir lo que dicen tantos, que es un país de M…, o como dijo Ricardo Rojas un país de loquitos, o como dijo Raymundo Pardo un país de semisalvajes, o corno dijo Unamuno, un país de cazadores de pesos o como dijo Baroja un país de cursis; y tampoco que es un gran país, como dicen por radio: que basta escuchar la radio ahora para ponerlo en duda. Para mí hay una Argentina que me deja vivir a mí, la cual naturalmente tiene que ser muy buena; y otra Argentina mala, que no me deja vivir. (No es que tenga demasiado empeño en vivir). Y ha llegado el momento en que una de las dos Argentina elimine a la otra, como dijo San Martín; los de AZUL Y BLANCO lo arreglan muy cómodamente diciendo que una dellas no existe (el “país real” supone que el otro país es “irreal”). No. Las dos existen; y la que a mí NO me gusta está ahora  arriba; y con todas sus fuerzas procura eliminar a la otra, como mandó San Martín.

Eliminar ¿cómo? ¿Matando a todos los liberales? No es ese nuestro sistema, es el sistema dellos. El sistema  nuestro es HACER VERDAD, como dije: durante un siglo entero el nacionalismo en España estuvo “haciendo verdad”: desde el doctor Filósofo Rancio hasta el mártir Ramiro de Maeztu; cosa que aquí no hemos tenido sino muy en precario. Pero para hacer Verdad ¿no hay que matar a alguno? A veces por desgracia hay que matar, sintiéndolo enormemente, a alguno, como lo hace FRANCO, en defensa propia: la Sociedad o la

Autoridad Legítima en defensa propia; a algún malhechor, como hizo Rosas. En defensa propia MÍA, no hay que matar a nadie. Nunca he querido tener un arma de fuego, a pesar de que tiro muy bien revólver, porque en último caso prefiero la muerte de Ramiro de Maeztu (que me maten por hablar demasiado) antes que matar a algún milico que venga a llevarme preso como en tiempo de Lonardi. Pero mejor es vivir sin matar a nadie ni ser muerto: lo cual no sé ya si durará todavía una década en la Argentina.

El nacionalismo debe organizarse férreamente (cosa de la que me parece incapaz) no para tomar el poder a corto plazo sino para hacer Verdad a largo plazo -como hace por ejemplo aquí calladamente el amigo Rego -difundir por todo el ámbito del país esa verdad terrena y relativa que es la verdad política; pero ahora la verdad  más  urgente de todas. La Argentina está dando vueltas sobre sí misma con una lanza clavada en la panza; como si hubiesen puesto un eje polar en Córdoba y la Argentina estuviese rotando alrededor dése eje en vez de rotar junto con la Tierra sobre los dos polos y alrededor del Sol. Quiero decir, que aquí no se podrá hacer nada si no se resuelve antes el problema político, o por el rosismo o por el comunismo; no se puede resolver ningún otro problema antes que el problema político; el cual ha llegado a punto crítico por la desintegración del sistema liberal, que nunca nos sirvió y  ahora se ha convertido en una pudrición y en una payasada. El pueblo no cree ya más en todo eso. En cuanto a mí, no solo descreo ya en esta farsa, sino que estimo ilícito coinquinar con ella: de donde hasta el fin de mi vida votaré (porque hay multa) con un sobre vacío. Y si todos los nacionalistas hicieran lo mismo…

Ya indiqué al comienzo el error del nacionalismo: es poner los ojos en el Poder a corto plazo en vez de ponerlos en la Verdad a largo alcance. Creer que el fin último de la Política es alcanzar o arrebatar el Poder es un error y una estupidez: es el error de Maquiavelo y la estupidez de los políticos baratos y pueriles que nos

están moliendo y perdiendo. No se le puede pedir a un político, pongamos Marcelo Sánchez Sorondo, que aspire al Sufrimiento y a la Derrota (es decir al Martirio), eso es propio del hombre religioso no del hombre ético; y un buen  político es un hombre ético; no se les debe pedir a los nacionalistas que no aspiren a la Victoria; pero es menester pedirles que no pongan su Victoria en la consecución del Poder (por ejemplo, una Embajada) sino en la difusión triunfante de sus ideas (suponiendo que las tengan). O sea, que puedan decir como dijo el héroe nacionalista que antes nombré, a sus asesinos: “Yo sé por qué muero; y ustedes no saben por qué me matan”; y pudiera haber añadido: “¡pero MUERO PARA QUE LO SEPAN!”.

Les daré una buena noticia en ese sentido se va a fundar un diario nacional que se llamará LA HUELLA o bien CONTRERAS Y CÍA., el cual durará dos meses ; mas si los nacionalistas se organizasen podría durar 6 años, como CABILDO. A pesar de que el Papa es infalible, si el Papa definiera que los nacionalistas argentinos son nazis (como me dicen que hay inminente peligro) yo no lo creería; porque si fuesen nazis serían alemanes; y si fuesen alemanes estarían  organizados. Si los nacionalistas estuvieran organizados, tomarían estos dos discursos míos y repartirían 150.000 ejemplares por todo el país; como hicieron los requetés navarros en 1868 con el discurso de Aparisi Guijarro cuando la caída de Isabel II; la cual fue una especie de general Lonardi con polleras. O más bien, ya que ahora la imprenta es más  barata (imprenta Contreras) un millón y medio de ejemplares. No pueden negar que esta idea es práctica; por lo menos para mí.

Fuera de broma, eso había que hacer con el librito de Nimio de Anquín Mito y Política (no confundir con Petróleo y Política, aunque Mito y Petróleo…) y con el librito de nuestro Maeztu (Octavio) titulado La Revolución Nacionalista.

He dicho.

 …Un oyente me recuerda que mencioné tres definiciones europeas de libertad, y anuncié que iba a acabar con una argentina; y no lo he hecho.

La definición argentina de “hombre libre” tal vez no sea muy filosófica pero es bien argentina. Dice así:

“Me  siento  libre…  La  justicia  de  Dios  está  más  alta  que  la  soberbia  de  los  hombres.  El  hombre verdaderamente LIBRE es aquel que exento de temores infundados y deseos innecesarios en cualquier país y cualquier condición se halle, está SUJETO (es decir, libremente cautivo) a los mandatos de Dios, al dictado de su conciencia y a los dictámenes de la sana razón…”.

(Carta de don Juan Manuel de Rosas desde el destierro a doña Josefa Gómez. Paréntesis mío).

 

 

LEONARDO CASTELLANI

15 de octubre de 1960

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