14. Lenguas Vivas

00290d9a-82b2-11df-acc7-002185ce6064_14

Apenas hubo el rubicundo Apolo incendiado los ámbitos nacarinos de los siete u ocho continentes, cuando se sentó Sancho I el Único en su silla curul, dispuesto a hacer justicia, dispensar mercedes y otorgar audiencias. Inmediatamente apareció el doctor Pedro Recio de Agüero acompañando a un señor grave y solemne de profesoral continente; el cual, haciendo al Gobernador una profunda reverencia, le dijo:

-Mi padre es más bajo que mi hermano; pero mi primo es más inteligente y más gordo.

Después de lo cual se entabló entre el Gobernador y el preso el siguiente diálogo:

SANCHO.-  Yo soy el nuevo Gobernador de esta ínsula, señor. ¿Qué hay de nuevo?

HOMBRE.-  Usté es el nuevo Gobernador, pero el duque de Finlandia no es menos poderoso que el prefecto de Filadelfia.

SANCHO.-  Así será; pero lo importante ahora es venir al caso.

HOMBRE.-  Lo importante es venir al caso; pero la casa es más cómoda (confortable) que la choza, y la choza es menos grande (o sea amplia) que el palacio.

SANCHO.-  ¿Se trata de un pleito de bienes raíces, para hablar claro?

HOMBRE.-  Se trata de bienes raíces; pero la raíz no es lo mismo que el tallo, y el tallo está siempre coronado (o cubierto) de sabrosos frutos y esmaltadas flores.

SANCHO.-  Le diré, señor, con su respeto, que de todo lo que usté dice no entiendo un jerónimo.

HOMBRE.-  No entiende un jerónimo. Muy bien. Pero Jerónimo no es el novio (o prometido) de Luisa, en tanto  que Pedro no tiene el menor parentesco con la abuela de Gumersindo.

SANCHO.-  Y entonces, señor, ¿por qué demonches no va a contárselo usté a su propia respetable abuela?

Sonrió el hombre con resplendente satisfacción al ver que había reducido de nuevo al Gobernador al capítulo de los parentescos; y prosiguió enérgicamente, articulando netamente cada una las sílabas:

HOMBRE.-  Mi abuela es respetable; pero mi hermana la menor (la más pequeña -ita, o sea, la más chica- ita) es la más inteligente, la más bella y la más honesta muchacha (o sea doncella) del Universo (o sea Mundo).

SANCHO.-   (Alarmado.)  Nadie lo ha negado, señor; pero aquí se quiere saber si usté desea algo, o qué asunto lo trae.

HOMBRE.-  Deseo algo; pero mi padre desea la Direción General de Rentas y el Ministerio de Hacienda, mientras que -en tanto que o sea mientras tanto que- mi madre desea un palacio en la Avenida Alvear.

Aseñó Sancho con disimulo al doctor Recio, con el cual, como se hubo allegado, mantuvo pianísimo el siguiente coloquio:

-¿Es loco éste?

-Nulamente, Alteza; al contrario, es el hombre que escribe los libros para aprender inglés en 10 días.

-¿Y por qué habla desa guisa?

-Porque es justamente la guisa en que teóricamente hablan o deben hablar los que desean aprender un idioma extranjero.

-Pero la gente normal no habla dese modo.

-Rectamente juzga su Esplendencia; pero así lo ha decretado en esta Ínsula por razones de método la Dirección General de Educación Gratuita.

-¿Y es ése el mejor método?

-Eslo -contestó Pedro Recio cervantinogerchunóficamente-, porque de otro modo no lo hubiese elegido la Dirección General de Instrucción Gratuita; pero aunque no lo fuese, lo mismo habría que hablar dese modo, porque está mandado por la Dirección General de Instrucción Gratuita.

-Yo lo que quisiera saber, dejando arrequives y firuletes -dijo el buen Sancho francachonamente-, es si aprenden inglés dese modo, o no lo aprenden, los súbditos desta Ínsula. Eso es lo que yo quisiera saber.

-As a matter of fact -replicó good-humorously el doctor Recio-, le diré a su Resplendencia con confianza que aprender no aprenden; pero eso no es de consecuencia porque lo que interesa aquí es que se enseñe inglés y no que se aprenda inglés.

-Donosa respuesta -musitó Sancho-. ¿Cómo es eso?

-Sencillo. Si aprenden inglés los insulanos, entenderán inglés; y si entienden inglés, sabrán lo que piensan los ingleses; lo cual no interesa para nada a los ingleses.

-¿Y qué interesa a los ingleses, entonces?

-¿No lo ve su Omnipotencia? ¡Pues que estudien inglés sin aprenderlo!

-¿Y qué provecho hay en eso?

-Muy grande. Dese modo pueden ser empleados de tercer orden -200 escudos y niente ascenso posible- en cualquier compañía inglesa, al mismo tiempo que creerán religiosamente que la lengua, la literatura, la nación, el imperio y la raza inglesa son algo arcano, lejano, divino, insuperable y mágico.

-¿Y son así, si se puede saber?

-No lo son. Pero los altos empleados, que todos hablan inglés, saben inglés y piensan inglés, si es que no son ingleses, se sienten comodísimos cuando los bajos empleados profesan esa fe y respetan tal católica y necesaria creencia.

-Comprendo -dijo Sancho; después de lo cual cruzó las piernas, requirió el garrote y permaneció con los ojuelos perdidos en el vacío; lo cual visto, todos los Cortesanos permanecieron también, o trataron de permanecer, con los ojos perdidos en el vacío. Entonces se irguió bruscamente el único y portentoso manchego, y enarbolando el garrote, gritó por dos veces con voz que quiso ser de trueno, pero apenas llegó a voz de batería de campaña, lo cual no es despreciable de todos modos, aunque no suene tanto.

-Look here, sir! Look here, sir!

Voz de mando que fue refuciladamente acatada por el profesor de inglés, el cual fijó los ojos en la punta del garrote, donde se habían referido los ojos de Sancho, al pronunciar la palabra here. Después de lo cual, prosiguió Sancho con su voz más insinuante y meliflua.

-Setenta y cinco rebencazos ¿le gustan a usté, mi señor diplomado? (seventy and five rebenky-strokes, do you like them, mister diplomate?).

-Setenta y cinco rebencazos me gustan -contestó el docente- pero también me gusta una máquina de pelar papas (machine-of-potatos-peeling).

-¡Magnífico! (Very magnificently!) -exclamó Sancho alegremente-. Será usté complacido. ¡Aló, Alférez! Entregue al interfecto inmediatamente una buena máquina de pelar papas a cargo de Gastos Generales Departamento Justicia Seca, acompañada de 75 rebencazos y de formal íntimo de abrazar desde hoy la carrera de auxiliar de cocina (vulgo pinche) so amenaza formal de destierro perpetuo de todos mis reinos en caso de reincidencia. Y proyéctese en mi Ínsula inmediatamente una Reforma General de Estudios, de tal modo que los que estudien inglés aprendan inglés efectivamente, porque de la otra manera no interesa.

Dicho lo cual dio Su Alteza el Gobernador la señal de los festejos, los cuales consistieron aquel día principalmente en un baile de gato, tupungato y tequendama, acompañado al saxofón por intensa actividad de patrullas, las cuales, siendo todas nazifascistas fueron naturalmente rechazadas con grandes pérdidas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s