19. La Cruz de Guerra

cruz de guerra

Apenas hubo el centro de nuestro sistema planetario traspasado el horizonte por la eclíptica en 0º 33′ 47” sin pedirle permiso a Martín Gil -que estaba muy ocupado escribiendo un artículo para La Nación acerca de «la relación entre el catolicismo y las manchas solares»-, cuando arrancaron refunfuñando al nuevo Gobernador de su bien ganado reposo, y después de obligarlo a inaugurar una Escuela Hogar, una Colonia Hogar, un Sanatorio Hogar y un Presidio Hogar con sus correspondientes discursos, lo llevaron a la Sala de los Lances Litigiosos para resolver los pleitos del día. Allí encontró el Único e Ilustre Escudero a dos litigantes trabados por los brazos y forcejeando en forma violenta, los cuales sin soltar su presa le acogieron con gritos de júbilo que la Policía hubo de reprimir a fuerza de gases lacrimógenos.

Apagado el tumulto, sentose el Gobernador en un trono y preguntó al doctor Pedro Recio de Tirteafuera:

-¿Qué disputan estos hombres?

-Una Cruz de Guerra, Prominencia.

-¿Qué es una Cruz de Guerra?

-Es el premio que da el Gobierno a los que sacrifican su vida por la patria.

-¿Y por qué se la disputan?

-Porque ambos quieren tenerla; y eso no puede ser, siendo el uno Neutral y el otro Beligerante.

-Y eso, ¿por dónde me toca a mí, que no estoy en guerra?

-Esos -dijo Tirteafuera- son ínsulos de Su Prominencia; y si los dejamos sueltos, seguro va a haber alguna desgracia. Porque esta Ínsula está llena de Neutrales Peleadores  y Beligerantes de Pico y Pluma que no hacen más que mostrarse los dientes por medio de los periódicos.

Dirigiose entonces Sancho bondadosamente al Neutral, que era un venerable anciano vestido de civil y prendido de los vestidos del otro como garrapata chaqueña, y entablose el diálogo siguiente:

SANCHO.-  Venerable anciano, ¿por qué pretendéis esa medalla?

NEUTRAL.-  Porque la merezco.

SANCHO.-  ¿Cómo puede ser eso, venerable anciano?

NEUTRAL.-  Uminencia, yo soy neutral; y siendo neutral, me embarqué en un buque neutral para ir a América a buscar mi familia, con un pasaporte de neutral; yo no deseo pelear con nadie, a mis años. Bien. El buque neutral se quemó en mitad del mar océano; y nos salvó a los pasajeros raspando un torpedero enemigo. Pero apenas el torpedero enemigo se puso en marcha hacia la costa, lo hundió con un torpedo un submarino amigo; con lo cual, huyendo de las llamas, yo me hallé en medio de las olas furiosas, nadando por la vida. Menos mal que la costa estaba cerca. Pero he aquí que una mina magnética estaba más cerca todavía, y empieza a perseguirme, culebriando pior que buscapié, a causa del cierrelámpago de mi malla de baño porque hay que saber que las costas del país neutral estaban minadas; y en cuantito me alcanza, la mina, va y explota como un demonio, y me hace volar al interior de otro pequeño país neutral, donde la policía arranca a correrme como sospechoso de espionaje, hasta que me agarraron y me metieron encana, sólo que por una misericordia de Dios, un eroplano beligerante violó por vigésima vez sin querer la neutralidad del pequeño país neutral, y sin querer se le cayó una bomba de trilita, que hundió la cárcel donde yo estaba. El eroplano dio después las más amplias explicaciones: pero la casa se hundió lo mismo; y a mí me refiló un ladrillo por la cabeza, que casi me enfría sin explicaciones. Y bien, señor Gobernador, ¿quién merece más la Cruz de Guerra? ¿Quién ha pasado más peligros? ¿Quién ha afrontado más riesgos? ¿Quién ha gastado más coraje?

-Yo -retrucó el Beligerante, que era un apuesto garzón vestido de militar- estoy en la línea de batalla, frente al enemigo.

-Sí -dijo el anciano Neutral-, pero él está armado al menos, y yo estoy desarmado, Uminencia. ¿Qué armas tengo yo contra las colectas pro Cruz Roja Neutral? ¿Contra las estafas de los comerciantes so pretexto de precios de guerra? ¿Contra la propaganda de guerra? ¿Contra las mentiras de los diarios? ¿Contra las conferencias de La Habana? ¿Contra el Comité de Defensa del Continente de Montevideo? ¿Contra la Buena Vecindad? ¿Contra la Quinta, la Sexta y la Séptima Columna? ¿Contra…?

-¡Yo defiendo la Civilización Cristiana! -interrumpió el joven mirándolo con desprecio.

-Está bien -replicó el anciano-, pero ¡con qué ayudas de costas! A él, la gloria; a él, el provecho; a él, las alabanzas y la buena comida, Uminencia. A él, 115 gramos de mermelada, 200 gramos de corned beef argentino, 300 gramos de sopa variada, frutas surtidas, café y cigarrillos cada día. A él, los cuidados solícitos de las Wellfare-War-Officials. A él, madrinas de guerra. A él, funciones de varietés con bataclanas cada noche, para conservarle la moral. ¡A él, todo! ¡A mí, nada! ¿Y después encima la Cruz de Guerra? ¡Eso nunca, señor Gobernador, si hay justicia en este mundo corrompido!

-Yo -exclamó el joven con rabia- soy el daladid de la Libertad y de la Democracia; ¡soy el héroe de los tiempos nuevos frente a la barbarie desencadenada!

-Es cierto -contestó el viejo gemebundo-, pero es un héroe con suerte, Uminencia. Lo atacan las patrullas enemigas, pero son siempre rechazadas en completo desorden y con graves pérdidas. Tiene sus duelos de artillería, pero sus baterías acallan rápidamente las bocas de fuego adversarias. Sale de vez en cuando a dar golpes de mano, y vuelve siempre con cosa de 3 a 9 prisioneros, por lo bajo. Soporta vuelos de reconocimientos, pero las baterías antiaéreas ponen rápidamente en fuga los eroplanos enemigos. ¡Hasta cuando dispara, e s siempre en retirada estratégica! ¡Eso no es juego, Su Uminencia! ¡Así, cualquiera gana!

-Yo -exclamó el Beligerante- represento la causa del honor y de la vida digna, sana, fuerte, equilibrada, tranquila, sin diferencia de razas ni religiones, frente a la brutalidad y la bestialidad de los paroxismos neuróticos de hombres totalitarios y déspotas, que se creen los amos de la Historia, y no son más que la encarnación de la degeneración biológica y no solamente biológica sino también vital; y si a mano viene, son unos eschuchantes vulgares y silvestres y unos bacanes de la me-ne-frego-ío, como diría el negro Laureano.

-¿Y quién le dijo eso a Su Merced? -preguntó el Gobernador intrigado.

-Los diarios.

-¿Los diarios beligerantes?

-También ésos; pero sobre todo los superdiarios desta prodigiosa Ínsula.

-¿Los de tierra adentro?

-También ésos; pero sobre todo los superdiarios de la superCapital desta neutralista y amable Ínsula.

-¡Basta! -dijo Sancho-. Ho capito.

Permaneció un instante meditabundo el insigne Manchego, sin saber si reírse o indignarse; y los Cortesanos consiguientemente, viendo a Sancho meditabundo, se pusieron también todos meditabundos, sin saber si reírse o indignarse.

Entonces se puso de pie el Manchego, y después de mandar que atasen a los dos litigantes de pies y manos a entera disposición del Alférez de Guardia, dictó el siguiente

Decreto

En virtud de las atribuciones que me otorga la futura constitución -que yo he de escribir y nadie ha de violar, fuera de mí mesmo en caso de grave necesidad- desta ínclita ínsula y considerando que esta Ínsula no está en guerra ni con ganas de estarlo, y consiguientemente todos sus ínsulos carecen del derecho de hacer la guerra por su cuenta sin permiso del Gobernador aquí -¡deste mocito! ¡deste cura! ¡deste pobrecito hijo de mi madre y mi padre,  que no es mi hermano ni mi hermana (¡y ojo al cristo, que es de plata!)- vengo en decretar y decreto:

1. Se declara según el juicio de Salomón a los dos presentes ínsulos engrupidos: Neutrales Rupturados Prebeligerantes para dejarlos iguales y contentos.

2. La Cruz de Guerra, causa del presente litigio, será aplicada al Museo de Curiosidades Locales y Antediluvianas de La Plata.

3. Queda prohibido terminantemente hacer premios de guerras, aunque sean guerras justas, con la cruz en que murió Jesucristo indefenso, habiendo de emplearse en esta Ínsula exclusivamente medallas en forma de globo terrestre; porque las guerras modernas son disputas por los bienes terrestres; y las hazañas dellas son casi todas globos, como opina el señor Capellán, aquí presente.

4. Queda prohibido terminantemente a los ínsulos católicos delta gloriosa Ínsula engancharse sea por plata sea por engrupe sentimental en cualquier beligerancia de la presente guerra europea, que es una guerra de protestantes, herejes, luteranos, y hasta interfectos, nacida del imperialismo y el capitalismo, y por tanto de raíz protestante principalmente, copio dijo el Papa, o anduvo con ganas de decirlo, y últimamente, lo digo yo, si otro no lo dice.

5. Queda permitido a los ínsulos judíos, israelitas, hebreos y sefardíes, si alguno voluntariamente quisiera alistarse en favor aunque sea de Chicosloboquia o de Yugoislanda, irse a pelear a donde quieran menos aquí, para lo cual se les proporcionará pasaporte franco, un fusil con catuma, y 2000 escudos para los gastos de viaje, con tal que viajen de veras, y no den la vuelta por la Banda Oriental.

6. Al Joven Beligerante que fue a buscar gloria en luengas tierras sin ver toda la que hay que recoger en nuestra prominente Ínsula, ordeno y mando sea desarmado e internado ipso facto y némine discrepante en el Hospital San Roque, debiendo ser sometido inmediatamente aun tratamiento de aceite de ricino, para purgarlo de su perniciosa vanagloria y manifiesto engrupe belicoso y unilateral.

7. Al venerable anciano Neutral, considerando sus piadosas canas, y lo que acaba de sufrir sin culpa, ordeno se le proporcione gratuitamente un apacible rincón donde terminar en paz y tranquilidad sus negros días, en el interior del Segundo Frente.

Dicho lo cual, y después de copiado, autenticado, sellado por el Canciller y recogido por el Sumiller el admirable decreto, dio el nuevo Gobernador la señal de los festejos, los cuales consistieron ese día principalmente en un encuentro de 3 aviones Sputafiere con 11 Fortalezas Volantes de bombardeo, de los cuales los Sputafiere abatieron 9 dentro de nuestras líneas, y averiaron gravemente a 4 con 3 dudosas, regresando a sus bases en número de 5 ó 6, sin sufrir el menor daño.

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